Los cartoneros llenan la calle de basura todos los días, que da olor e infecta y atrae ratas.
Y la gran mayoría de la ciudadanía pagaría por verlos desaparecer de la superficie de la tierra, a ellos y a sus crías y a sus perros crotos y malolientes.
Tinelli y Gran Hermano llenan de basura las mentes de todos, todos los días hace más años que los cartoneros. Más que basura, lo que producen son desechos radiactivos, que perduran aún cuando se cree haberlos erradicado. Invisibles e inmutables.
Sin embargo, decenas de millones venderían su alma al diablo con tal de unos minutos de protagonismo en esa pantalla.
Muchos pedimos a las alturas que nuestros hijos no terminen como cartoneros. Quizás debiéramos incluir en nuestras fervorosas plegarias que no terminen formando parte del decadente elenco de despreciables que nos insultan diariamente con nuestro electrónico consentimiento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario